Víctimas de violencia 👊💫
Las violencia se puede presentar en distintos ámbitos, entre estos el familiar, el escolar, el laboral, entre muchos otros.
Una persona puede ser víctima de violencia física, mental , psicológica, verbal, sexual, etc. Pero siempre, e indiscutiblemente, cualquiera que sea el tipo de violencia, generará consecuencias que en muchos casos pueden llegar a ser irreversibles y en muchos casos devastadoras.
Existen diversas acciones que llevan a tener muy presente el papel del Estado como protector de la seguridad y el bienestar de las víctimas, fundamentándose así la adopción de políticas y acciones dirigidas a disminuir la revictimización.
Una debida comprensión y sensibilización a las condiciones y necesidades de salud física y emocional propias de las víctimas de violencia doméstica y delitos sexuales, es fundamental para la prestación de servicios de atención no revictimizantes y respetuosos de sus derechos. (Jiménez et al, 2008 )
Tomar en cuenta estas
necesidades, así como el principio de o revictimización reviste una importancia
especial, pues genera condiciones más amigables y respetuosas para las víctimas.
En nuestro país a las víctimas de delitos sexuales, se les brindan diferentes servicios como por ejemplo; tratamiento de lesiones físicas, atención pos aborto, profilaxis de infecciones de enfermedades de transmición sexual, tratamientos en el caso de las personas con VIH, apoyo social y familiar, entre otros servicios.
En los casos anteriores, tanto para víctimas de violencia doméstica como también para las víctimas de violencia sexual, existen diversas normas y protocolos que establecen pautas para lograr brindar una atención oportuna, eficiente e integral a estas personas.
Cuidar a los que cuidan:
Los profesionales que trabajan con víctimas de violencia pueden verse afectados tanto en su salud física como mental, es decir, quien entrega el servicio puede sobrecargarse de tensión emocional, provocando un agotamiento y desgate profesional.
Según Arón & Llanos (2004), el desgate y agotamiento profesional se caracteriza por síntomas como cansancio que vas más allá de lo esperado de acuerdo a las exigencias de desempeño físico de las labores realizadas.
Se pueden presentar síntomas físicos, síntomas conductuales, síntomas que se expresan interaccionalmente, síntomas psicológicos, etc.
Autocuidado y cuidado de los equipos:
Para ello existen varias estrategias, en el autocuidado podemos decir que es una responsabilidad individual donde se deben tomar algunas medidas como lo son el registro oportuno y visibilización de los malestares, así como también es necesario deshacerse de toda la información negativa que se ha recibido ya que es necesario para poder seguir trabajando.
Por otro lado en relación con el cuidado de los equipos, es responsabilidad de las instituciones. Entre estos están asegurar a los profesionales las condiciones mínimas de resguardo de la integridad personal en el trabajo, establecimiento de relaciones de confianza entre los miembros del equipo, compartir la responsabilidad de las decisiones riesgosas que debe tomar cada miembro del equipo, entre otras estrategias.
Finalmente, debemos tener presente que es igual de importante que los profesionales y los equipos estén bien en todos los aspectos de la salud, ya que para poder brindar un buen servicio deben autocuidarse para luego cuidar a los demás.
Bibliografía:
Amighetti & Vega. (s.f). Servicios de Salud para Víctimas/Sobrevivientes de Violencia Sexual: Buenas Prácticas. Costa Rica.
Arón, A & Llanos, M. (2004). Cuidar a los que cuidan: Desgaste profesional y cuidado de los equipos que trabajan con violencia. Sistemas Familiares. p.5-15
Jiménez, et al 2008. Protocolo de
Atención a Víctimas en los Juzgados de Violencia Doméstica.
Imagen tomada de Psicología Online, 2020.
https://www.psicologia-online.com/tipos-de-violencia-4936.html

